Relatos
Conoce las historias, recuerdos y reflexiones de quienes vivieron el Terremoto de 1960.

Fotografías

Mira en este álbum cómo se vivía antes, durante y después del gran sismo del 60.

Prensa
Revisa páginas y secciones de algunos diarios y revistas de la época.
Terremoto 2010
Muchos compartieron sus vivencias del sismo de 2010, las que puedes conocer en las galerías públicas de esta web.
Publicar
Esta sección se habilitó en 2010 para invitar a compartir archivos y recuerdos en imágenes.

Informe de un subteniente

Santiago, Chile

 

 

 

"No hubo personal de relevos, los puestos eran de sacrificio, los horarios no existían, la noche era sólo la continuación del día, no reparaba sino que permitía ordenar el trabajo para el nuevo día."

 

Para el Terremoto de 1960, Hernán Velásquez Mulatti era Subteniente de Ejercito en el Regimiento Caupolicán de Valdivia. Envió un documento en PDF que contiene tres informes elaborados por él en junio del 60’ a petición del General Cañas, Comandante de la División, para ser enviado a Relaciones Públicas de la Comandancia en Jefe del Ejército, por instrucciones del Comandante del Regimiento, señor Mario Ugalde Molina. Hemos transcrito sólo el primer informe. Próximamente se podrá acceder al resto.


Resumen Cronológico de los Acontecimientos del 22.V.1960

En las primeras horas del 21 de Mayo se sintió en la ciudad de Valdivia una serie sucesiva de pequeños temblores. Esto en ningún momento alarmó a los Valdivianos, menos aún cuando se supo que había sido el efecto del terremoto habido en la “lejana” ciudad de Concepción, movimientos lógicos al haber un movimiento de esa envergadura y a una distancia relativamente corta.

Las festividades del día de las Epopeyas Navales, se desarrollaron en forma normal, algo empañadas por los acontecimientos Penquistas.

El Domingo 22 amaneció tranquilo y con un sol que pronosticaba que el día iba a ser uno de los pocos normales en esta época del año en Valdivia, es decir, seco sin lluvias. Con ello muchas familias, inclusive casi la totalidad de los Oficiales solteros del Regimiento, salieron fuera de la ciudad a disfrutar de nuestros hermosos paisajes; se quedó el resignado Oficial de Guardia y el suscrito que aprovechó la tarde para pasear en motoneta, esto último le permitió apreciar en toda su envergadura la tragedia en las calles de la ciudad, en forma a más general no limitada por las paredes de una habitación o por la natural preocupación de abandonar el local para ponerse a salvo.

A las tres cinco minutos se sintió el primer movimiento como anunciando la futura desgracia. La mayoría de las personas salieron de sus domicilios, unos para gozar del nerviosismo de las damas en general, otros por natural espíritu de conservación. Pasados los primeros segundos de duración se dio comienzo a los comentarios en las calles, se hacían conjeturas de diversas índoles, ésta fue la salvación de un sinnúmero de vidas ya que los más estaban fuera de sus casas en el momento mismo del sismo. Se produjo de improviso y en forma brusca lo imprevisto, grandes nubes de polvo y humo salían de los edificios, gritos lastimeros martillaban los oídos ya heridos por los ruidos subterráneos, ataques histéricos se veían por montones, escenas de arrepentimiento y oración, no faltaban también los de la serenidad inquebrantable que se dedicaban a tranquilizar a los más exaltados. Pasados los primeros segundos de movimientos, los edificios y casas en su gran mayoría se desmoronaban dando a la imagen un carácter dantesco que en mente alguna se podrá borrar.

Sorpresivamente sentí que una persona se aferraba a mi cuello y pedía suplicante que la llavera a uno de los cines debido a que en él se encontraban sus tres pequeños hijos, ante tal petición llena de dramatismo me resolví acceder a la petición. En esa persona se vio la tragedia reflejada y demostrada, pero también al encontrar a sus hijos sanos y salvos, se cree haber presenciado el momento más puro de alegría.

Terminada esta misión de inmediato me dirigí al regimiento dónde ya estaba organizada la brigada de incendios en el frontis del Cuartel con todos sus elementos. La Enfermería a su vez tenía las camillas y medicamentos de primera urgencia, listas para ser empleadas como posteriormente se pudo comprobar al llegar los primeros heridos, ya que el Hospital Regional estaba interiormente destruido. Muy pronto algunas casas fueron presas de principio de incendios que fueron combatidos por las granadas e extinguidores del  Regimiento.

Como la afluencia de heridos iba en aumento y enviadas al Hospital, el Comandante de la Unidad ordenó que se armaran dos carpas de casino con capacidad para treinta personas, para ser armadas frente al averiado edificio y poder allí efectuar las primeras curaciones con los sanitarios del Regimiento, mandados por el cirujano de la Unidad. Fue el primer problema inmediato que se solucionó. Como lógica deducción y teniéndose experiencias de este tipo de calamidades anteriores, se ordenó en segunda urgencia que con los primeros conscriptos y Suboficiales que llegaban, el suscrito se dirigiera al centro de la ciudad para realizar el patrullaje de la parte céntrica más afectada y con casi todos los almacenes destruidos y abandonados. Esta orden fue cumplida en el espacio de treinta minutos cuando aún el nerviosismo, por no decir pánico, era general en la ciudad.

Pasados estos momentos y teniendo la noche cerca, el frontis del Cuartel se llenó de personas damnificadas que solicitaban abrigo para la noche que se presagiaba fría e incierta. 680 personas fueron hospedadas en dependencias del Regimiento y por Orden Verbal del señor Comandante de la División se repartió vestuario a aquellos que no se pudo albergar. En un principio se abrió el Almacén de especies de Baja. Como ellas no satisficieron las necesidades, se entregó ropa del Almacén de Batallón, que tampoco pudo solucionar el problema. Estos repartos se efectuaron en forma ordenada y equitativa, atendiendo órdenes de urgencia.

Previendo que la mayoría de los hogares estaban destruidos y que con ello se habían perdido los elementos de alimentación, se dispuso que en las primeras horas del día siguiente las cocinas del Regimiento recorrieran los barrios repartiendo comida caliente y, a aquellos que podían preparar sus alimentos pero que por imprevisión tenían las despensas vacías, se le dieron las porciones en frío.

Héroes de esta primera jornada son los Conscriptos del R.I.11, ya que a pesar de hacer sólo un mes y medio de instrucción supieron en todo momento cumplir de forma intachable las misiones recibidas, ello demuestra una vez más que nuestro hombre de pueblo en los momentos más difíciles rinde al máximo y  las cosas que hacen las efectúan convencidos del provecho que encierran.

Dadas estas primeras órdenes aisladas que frenaron en forma dilatoria los primeros problemas presentados, se dio inicio a la organización de este caos imprevisto.

Tomó el mando el Comandante de la IV. División de Ejército Sr. Alfonso Cañas Ruíz T., quien el centro de la Plaza Pública formó su Cuartel General, asesorado por su estado Mayor de Jefes de contadas reparticiones que se pusieron bajo su mando desde los primeros momentos.

La población se agrupó la primera noche en tres sectores principales que fueron: Plaza de la República, Regimiento Caupolicán y Plaza Acharán. Como ello aglomeraba gran cantidad de personas, se procedió al día siguiente a descentralizarlos a los lugares que a continuación se indican: Campo de Exposiciones “La Saval”, Escuela Superior N°1, Parque Municipal, Catrico y Collico. A estos lugares se enviaron las ayudas de alimentos y ropa en forma rápida, utilizando los pocos medios con que se contaba.

Como el problema alimentos era el que más primaba, aún cuando los caminos de acceso y líneas férreas estaban cortados, se ordenó la requisición de ellos para así almacenarlos en dependencias habilitadas para ese objeto en el R.I.11 Caupolicán.

Para efectuar esta labor, y como resultante lógica, hubo de darse inicio al requisamiento de vehículos ya que la Unidad no tenía éstos elementos. Esto trajo consigo otro problema, Boxes y mantenimiento, ello igualmente fue absorbido y solucionado por el Regimiento.

Pasadas las primeras 24 horas y gracias al esfuerzo desplegado, la Panadería Militar logra sacar su producto y con ello en parte satisfacer a la totalidad de la ciudad, ya que no había ninguna Panadería civil que funcionara.

Hay dos hechos que son necesarios dejar de manifiesto:

Se perdió toda comunicación el resto del país al momento de producirse el terremoto. La totalidad de los equipos militares y civiles se inutilizaron por golpes recibidos, lo que hacía más apremiante la situación. Más aún, los caminos y vías naturales de acceso estaban cortados. Analizando esta situación, el Comandante de la Unidad (Radio aficionado con características EE 6 a P) dispuso que en el patio de su domicilio se instalaran sus equipos y que se repararan las antenas que habían sufrido pequeños deterioros. Hecho esto, solicitó a un amigo dueño de una prestigiosa firma comercial un equipo electrógeno que permitió transmitir a las 18:00 horas el primer mensaje dirigido al Comandante en Jefe del Ejército, transmitido y recibido por Oficiadores del Servicio de Radio Permanente. El equipo antes nombrado amplió aún estas funciones por espacio de 5 días, tiempo que se demoró la Escuela de Telecomunicaciones de Santiago en enviar medios de Tele.

Hay otro caso digno y justo que la ciudadanía desconoce, la militar la vivió en carne propia con silencioso estoicismo. Sucedido el sismo, todo el personal del Regimiento, Oficiales, Suboficiales y Conscriptos, concurrieron al Cuartel, la mayoría sin siquiera detenerse para ver su casa y familia. Muchos vieron con amargura que el producto de años de trabajo y sacrificio estaba destruido, pero eso no primó y en forma positiva, que para el militar prima el deber, después el sentimiento y su persona. Dieron inicio a la dura jornada, se repartieron los innumerables puestos que por la poca cantidad de Oficiales, Suboficiales y Conscriptos, tuvieron que ser llamados por grados que distan mucho de la experiencia que se necesitaba en estos casos, pero la falta de ella fue llenada por la responsabilidad espiritual de sacrificio y amor por nuestra institución.

No hubo personal de relevos, los puestos eran de sacrificio, los horarios no existían, la noche era sólo la continuación del día, no reparaba sino que permitía ordenar el trabajo para el nuevo día.

En una de las continuas rondas pasadas por el Comandante del Regimiento en los Puntos de entrega de alimentos ubicados en partes céntricas y apartadas de la ciudad, se acercó un Soldado de Apellido Álvarez, de dotación del R.I.11 y que trabajaba ya por espacio de 6 días en el Campamento de La Saval, a preguntar si se tendrían noticias de Mehuín, balneario próximo a Valdivia donde funcionaba una Escuela de Pesca, ya que tenía un hijo de 12 años que había mandado a estudiar. El Comando de la Unidad, sabedor de la terrible tragedia sucedida en Mehuín, le ordenó se trasladara a ese lugar de inmediato, lo que logró después de grandes sacrificios. Recorrió las playas a pie y sólo después de un día de intensa búsqueda logró encontrar el cadáver de su hijo entre unos matorrales.

Ya todo funcionaba dentro de las posibilidades de forma normal, sólo el cansancio se notaba en la cara de los soldados. Los nervios estaban deshechos, ya nada causaba sorpresa, ni nada intranquilizaba. Era un agotamiento progresivo material y natural, pero se seguía combatiendo contra los problemas.

Se recibe la noticia alentadora, nuevas tropas venían a efectuar relevos y a llenar huecos no cubiertos. Se vieron las primeras señales de alegría propia en estos casos.

Llegadas estas Unidades, se organizaron turnos y relevos, pero sin entregar el puesto. Sólo se tomaba respiro para iniciar la segunda Operación contra la Naturaleza: “EL RÍO”

 

El documento enviado por Hernán Velásquez Mulatti, contiene este resumen de los acontecimientos del 22 de mayo, junto a un informe de reconocimiento al lago Riñihue, y otro informe de reconocimiento al río Futa. Pronto podrás leerlos aquí.

 


Comentarios  

 
#2 Guest 28-11-2010 20:55
Estimado, con mucho respeto agradesco compartiera este relato que son de los pocos que se encuentran en antecedentes Bibliograficos de los grandes desastres de nuestro país. Me emociona el historicismo de esos hombres que tan abnegadamente pospusieron sus propias necesidades (personales y familiares) para dar alivio a la comunidad, y no deja de preocuparme la falta de estudios de investigacion en mi país que a demostrado ser el elaborador de los grandes sismos mundialmente.

Johanna Vásquez Ramos
Estudiante de Psicologia
U. del Mar
Talce centro
 
 
#1 Guest 29-05-2010 04:32
Don Hernán: Un especial saludo, y felicitaciones por el hermoso y detallado relato que hace. Creo que nos separan unos 4 años en la edad. Seguramente dentro del fragor del trabajo de aquellos meses de junio, julio y algo de agosto, tenemos que habernos cruzados en los patios del querido "Caupolicán" , han pasado 50 años y es difícil recordar rostros. Pero sí el duro trabajo y la entrega profesional que realizamos en la ayuda a nuestros hermanos en desgracia. Nosotros como Escuela teníamos el doble deber con respecto a ustedes,porque también eran damnificados, pero igual estaban en la primera linea, es la vocación del soldado que no ha cambiado pese al paso de los años. Me gustaría poder enviarle a su correo la historia que escribí, e invitarlo a visitar la página Web del Batallón de Hierro: http://sites.google.com/site/batalondehierro1960 en ella está algo de nuestra historia. Un abrazo de Soldado
Oscar Silva Abarca
Sold.Al. 1960 Batn.Hierro
"Veterano de Valdivia"
 

Este sitio web fue abierto en 2010 para recordar públicamente los fenómenos naturales y sociales de 1960, en el marco de la conmemoración de los 50 años del Terremoto que ese año azotó fuertemente la zona centro-sur de Chile.

En las galerías de fotografías, archivos de prensa y testimonio podrás encontrar material compartido por testigos de la época que quisieron hacerlo público para conmemorar y construir colectivamente nuestra memoria. Además podrás informarte de las diferentes actividades realizadas por distintas instituciones en el marco de este año conmemorativo.

A inicios de 2010 un sismo similar afectó Chile, a 50 años de lo hechos de 1960. Las nuevas generaciones también se acercaron a este portal a compartir sus testimonio del terremoto y maremoto del 27F. Vivencias similares a las de 1960 que nos recuerdan, una vez más, que habitamos uno de los territorios más sísmicos del planeta.

Memoria

ZO transparent by Zaragoza Online - CSS versión 2.1 - XHTML 1.0
?>