Relatos
Conoce las historias, recuerdos y reflexiones de quienes vivieron el Terremoto de 1960.

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Mira en este álbum cómo se vivía antes, durante y después del gran sismo del 60.

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Terremoto 2010
Muchos compartieron sus vivencias del sismo de 2010, las que puedes conocer en las galerías públicas de esta web.
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Esta sección se habilitó en 2010 para invitar a compartir archivos y recuerdos en imágenes.

Era un apacible domingo...

Texas, USA

Arturo C. Flores

 

 

 

"Siendo imposible correr o caminar, nos arrastrábamos, y muchos de nosotros tratamos de rezar en medio de nuestro llanto de niños..."

 

Como tal vez ocurra con muchos valdivianos, los recuerdos de aquel negro día están muy cerca del presente en que las imágenes se van transformando en palabras.

Vivíamos en la Isla Teja y, como bien se sabe, era un apacible domingo donde después del almuerzo familiar, junto a un primo que estaba de visita decidimos comenzar una pichanga para lo cual debíamos localizar al resto de los jugadores en sus respectivas casas. Estábamos en esto cuando, junto a unos terribles ruidos subterráneos, la tierra comenzó a agitarse tan violentamente que era imposible correr, que era lo que hacíamos, hasta nuestras casas como si realmente éstas fueran seguros albergues ante tamaño cataclismo.

El miedo que sentí junto a muchos es ahora, después de cincuenta años, indescriptible. Siendo imposible correr o caminar, nos arrastrábamos, y muchos de nosotros tratamos de rezar en medio de nuestro llanto de niños, ya que lo único que queríamos era llegar a casa y estar con nuestros padres. Desde el suelo tratando de incorporarme, y en medio de los terribles ruidos subterráneos, se podía ver al otro lado del río el polvo de los edificios que se desplomaban. No creo que haya pasado demasiado tiempo hasta que logré llegar a nuestra casa que, como ahora es lógico pensarlo, no logró soportar la violencia del sismo. Recuerdo la imagen de mi padre tratando de sacar a mi madre y a mi hermana del segundo piso de nuestra casa.

Cuando la conmoción todavía no terminaba, se escuchan gritos de que las aguas río están subiendo. Junto a mi padre corrimos hasta donde se encontraban algunos vecinos presenciando las cosas que el río llevaba consigo rumbo a Collico, en medio de una gruesa espuma de color café: casas, gallineros con algunas gallinas en sus techos, troncos de árboles, animales muertos.

A todo esto, el tiempo no cesa de transcurrir en medio de aquellos horribles ruidos subterráneos. Se oscurece y hay que improvisar un lugar para pasar la noche, algún lugar lejos de las aguas que ya han invadido nuestra casa. De aquella noche recuerdo una gran fogata, llanto y, junto a mi propio miedo, la solidaridad de los vecinos y de otras personas que tal vez por estar lejos de sus propias casas decidieron pasar esa noche alrededor del calor de aquella fogata.

No estuve en Valdivia mucho tiempo después de ese 22 de mayo, puesto que a mediados de junio comienza para mí, y para muchos, la segunda parte de aquel año 1960. Como las aguas del lago Riñihue no tenían salida por su curso natural debido a los derrumbes producidos, no se sabía cuáles iban a ser los resultados de los trabajos que se realizaban para impedir, río abajo, una catástrofe de proporciones. Ante esto, las autoridades decidieron evacuar hacia el norte a todos los escolares menores de 17 años. Así fue como una helada tarde de un lluvioso día de junio, niños y niñas adolescentes llegaron acompañados de padres, yo de mi madre, hasta el muelle de la antigua aduana para ser trasladados en una barcaza de la Armada rumbo a Corral. Desde la plataforma de aquella embarcación, de nombre “Gueicolea” si mal no recuerdo, vi el lloroso rostro de mi madre mientras nos alejábamos del muelle. Muchos llorábamos porque no sabíamos cuál sería el destino final y, con seguridad, por el simple hecho de saber que íbamos a estar separados de nuestras familias. Sólo sabíamos que viajábamos “al norte”, lejos de los escombros de la ciudad y su río. Al llegar a Corral, ya al anochecer, pudimos ver la imponente figura del crucero Prat que nos habría de transportar hasta Valparaíso.

Lo que pasó después es otra historia tal vez digna de contar en otra ocasión. Con todo, en la medida en que escribo esto al correr del teclado, se vienen a la mente situaciones, lugares y especialmente rostros sin nombres ante los cuales es imposible no preguntarse qué ha pasado con ellos. Pero ahí está y queda esta parte de mi historia personal que, más que nada, constituye parte de mi formación e idiosincrasia. Mal que mal han pasado ya cincuenta años.

 

Este sitio web fue abierto en 2010 para recordar públicamente los fenómenos naturales y sociales de 1960, en el marco de la conmemoración de los 50 años del Terremoto que ese año azotó fuertemente la zona centro-sur de Chile.

En las galerías de fotografías, archivos de prensa y testimonio podrás encontrar material compartido por testigos de la época que quisieron hacerlo público para conmemorar y construir colectivamente nuestra memoria. Además podrás informarte de las diferentes actividades realizadas por distintas instituciones en el marco de este año conmemorativo.

A inicios de 2010 un sismo similar afectó Chile, a 50 años de lo hechos de 1960. Las nuevas generaciones también se acercaron a este portal a compartir sus testimonio del terremoto y maremoto del 27F. Vivencias similares a las de 1960 que nos recuerdan, una vez más, que habitamos uno de los territorios más sísmicos del planeta.

Memoria

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