Relatos
Conoce las historias, recuerdos y reflexiones de quienes vivieron el Terremoto de 1960.

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Mira en este álbum cómo se vivía antes, durante y después del gran sismo del 60.

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Revisa páginas y secciones de algunos diarios y revistas de la época.
Terremoto 2010
Muchos compartieron sus vivencias del sismo de 2010, las que puedes conocer en las galerías públicas de esta web.
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Esta sección se habilitó en 2010 para invitar a compartir archivos y recuerdos en imágenes.

Vivir el pánico

Valdivia, Chile

 

"Estábamos ahí, absolutamente desconcertados, todos juntos en el suelo, pero yo con una sensación de soledad inexplicable. Solo ante la furia incontrolable de la naturaleza. Solo frente a Dios."


Hacía 4 días que había cumplido 12 años, pero como mi cumpleaños había sido el miércoles, la tía Edith Berkoff, viuda de mi tío Esteban Elorz, me había preparado un almuerzo especial ese domingo 22 de mayo de 1960, en su casa de calle Beucheff, ubicada justo en el final (o principio) de calle García Reyes donde hoy funciona la Asociación Chilena de Seguridad.

Me gustaba mucho ir a la casa de mis primos Elorz ya que ahí nos entreteníamos con un juego inventado por Esteban, que era un fútbol encima de una mesa marcada con una cancha, con 11 jugadores sacados de las fichas de la lotería y una pelotita de algodón. Una especie de Play Station actual, pero no virtual.

Estábamos, recuerdo, mi hermano Boris, los primos Esteban y Ernesto Elorz, Kiko Espinoza y varios amigos más. A las 14.45 sentimos fuerte el primer temblor. Bajamos del segundo piso y fuimos a ver una pequeña muralla que se había caído en calle García Reyes. Volvíamos a la casa cuando, justo en la entrada del antejardín, comienza un ruido sordo, ronco, inmenso, y todo comienza a moverse, y nos caímos al suelo, y el ruido se hizo más y más intenso, ensordecedor. Estábamos ahí, absolutamente desconcertados, todos juntos en el suelo, pero yo con una sensación de soledad inexplicable. Solo ante la furia incontrolable de la naturaleza. Solo frente a Dios. Creo que recé muy fuerte, pero nada se oía. La locura seguía y seguía. De pronto miré calle abajo y todo comenzó a caerse, las casas, los árboles, un automóvil saltaba cómo si fuera de juguete. El aire se llenó de un polvo gris que no dejaba ver ni respirar. Miré a mi alrededor calculando la distancia en que estaba la casa y las del lado y pensé: "aquí estoy seguro, nada puede caerme encima". Inmediatamente (segundos o minutos después), volví a mirar calle abajo. El espectáculo se volvió aterrador; la tierra se abría y cerraba en grietas largas que casi llegaban a mis pies. Es la única vez que he sentido pánico en mi vida.

 

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Hacía 4 días que había cumplido 12 años, pero como mi cumpleaños había sido el miércoles, la tía Edith Berkoff, viuda de mi tío Esteban Elorz, me había preparado un almuerzo especial ese domingo 22 de mayo de 1960, en su casa de calle Beucheff, ubicada justo en el final (o principio) de calle García Reyes donde hoy funciona la Asociación Chilena de Seguridad.

Me gustaba mucho ir a la casa de mis primos Elorz ya que ahí nos entreteníamos con un juego inventado por Esteban, que era un fútbol encima de una mesa marcada con una cancha, con 11 jugadores sacados de las fichas de la lotería y una pelotita de algodón. Una especie de Play Station actual, pero no virtual. Estábamos, recuerdo, mi hermano Boris, los primos Esteban y Ernesto Elorz, Kiko Espinoza y varios amigos más. A las 14.45 sentimos fuerte el primer temblor. Bajamos del segundo piso y fuimos a ver una pequeña muralla que se había caído en calle García Reyes. Volvíamos a la casa cuando, justo en la entrada del antejardín, comienza un ruido sordo, ronco, inmenso, y todo comienza a moverse y nos caímos al suelo y el ruido se hizo más y más intenso, ensordecedor. Estábamos ahí, absolutamente desconcertados, todos juntos en el suelo, pero yo con una sensación de soledad inexplicable. Solo ante la furia incontrolable de la naturaleza. Solo frente a Dios. Creo que recé muy fuerte, pero nada se oía. La locura seguía y seguía. De pronto miré calle abajo y todo comenzó a caerse, las casas, los árboles, un automóvil saltaba cómo si fuera de juguete. El aire se llenó de un polvo gris que no dejaba ver ni respirar. Miré a mi alrededor calculando la distancia en que estaba la casa y las del lado y pensé:"aquí estoy seguro, nada puede caerme encima". Inmediatamente (segundos o minutos después), volví a mirar calle abajo. El espectáculo se volvió aterrador; la tierra se abría y cerraba en grietas largas que casi llegaban a mis pies. Es la única vez que he sentido pánico en mi vida.

Comentarios  

 
#2 Guest 14-12-2010 14:48
Weeeena Narigon.. que buen relato te mandaste
 
 
#1 Guest 29-05-2010 10:30
Que buen relato Papa. Es increible como todos esos recuerdos de tu generacion han pasado a la memoria de la nuestra, de manera tacita. Yo, nacida y criada en chile, nunca, NUNCA, he vivido un terremoto.
Ahora que vivo en Australia, al otro lado del mundo, donde los surfistas entran al mar buscando la ola cuando hay alerta de tsunami (en vez de subir al cerro); donde, la misma ola que arraso con nuestra fria costa chilena, llego, subiendo la marea en solo 10 cm. Ahora que vivo en Australia,en la costa este, donde los terremotos reales son casi inconcebibles,m e da panico pensar que pasaria si esa colosal ola llegara en su brio, si la Tierra decidiera abrirse por este lado del mundo; que pasaria?que haria la gente? quien sacaria a esos surfistas del mar?
 

Este sitio web fue abierto en 2010 para recordar públicamente los fenómenos naturales y sociales de 1960, en el marco de la conmemoración de los 50 años del Terremoto que ese año azotó fuertemente la zona centro-sur de Chile.

En las galerías de fotografías, archivos de prensa y testimonio podrás encontrar material compartido por testigos de la época que quisieron hacerlo público para conmemorar y construir colectivamente nuestra memoria. Además podrás informarte de las diferentes actividades realizadas por distintas instituciones en el marco de este año conmemorativo.

A inicios de 2010 un sismo similar afectó Chile, a 50 años de lo hechos de 1960. Las nuevas generaciones también se acercaron a este portal a compartir sus testimonio del terremoto y maremoto del 27F. Vivencias similares a las de 1960 que nos recuerdan, una vez más, que habitamos uno de los territorios más sísmicos del planeta.

Memoria

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